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El Niño puede traer lluvias más intensas al Pacífico.

Foto del escritor: Redacción Plan B
Redacción Plan B
8 jul
2 min de lectura

Actualizado: 10 ago

Tormentas y huracanes más intensos pueden afectar las costas del Pacífico. Para quienes viven cerca de ríos, canales o zonas propensas a deslaves, prepararse para las lluvias también empieza afuera de casa.

Ver llover desde la ventana tiene cierto encanto. Ver el agua entrar por debajo de la puerta ya es otro género.

El fenómeno de El Niño puede favorecer tormentas y huracanes más intensos en las costas del Pacífico, elevando el riesgo para las poblaciones expuestas a lluvias fuertes.


Pero una tormenta no necesita convertirse en huracán para complicar una colonia.

Cuando el drenaje se satura, las alcantarillas están bloqueadas o el agua encuentra basura acumulada en la calle, una lluvia intensa puede convertirse rápidamente en inundaciones y daños para viviendas y negocios.


El riesgo aumenta para quienes viven cerca de ríos, canales, laderas o zonas donde históricamente se acumula el agua.


La prevención también empieza en la banqueta


Prepararse para las lluvias no significa esperar a que Protección Civil mande una alerta al celular. Antes de una tormenta conviene revisar qué ocurre alrededor de casa.

Mantener libres coladeras y desagües ayuda a que el agua encuentre salida. También vale la pena identificar por dónde suele correr cuando llueve fuerte y evitar dejar basura u objetos que puedan terminar bloqueando el drenaje.


En zonas cercanas a cauces o laderas, conocer rutas seguras de salida puede hacer una diferencia cuando el nivel del agua comienza a subir o el terreno muestra señales de inestabilidad.

Y hay una parte que no cabe completamente en la responsabilidad individual.


El funcionamiento del drenaje, el mantenimiento de canales, la recolección de residuos y la atención de zonas de riesgo también dependen de infraestructura y servicios públicos.


Porque podemos barrer nuestra banqueta. Lo que no podemos hacer desde casa es desazolvar media ciudad.

El Plan B


Antes de la siguiente lluvia fuerte, mira tu calle como si el agua ya estuviera cayendo.

¿Por dónde corre? ¿Dónde se acumula? ¿Qué coladera está tapada? ¿Cuál sería una salida segura si el nivel comienza a subir?


Entender el riesgo antes de escuchar los truenos sirve bastante más que descubrirlo con el agua en los tobillos.


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